ARIDAJE DE PLATOS DE CUCHARA

Hoy queremos hacer un recorrido por las buenas combinaciones que se se logran entre los vinos y los manjares suculentos de invierno. Hoy compartimos algunos consejos acerca de qué vinos elegir para acompañar los llamados platos de cuchara

Los platos de cuchara o guisos hacen su aparición  en las mesas con los primeros fríos, y por su aceptación y fácil elaboración, no nos abandonan hasta los primeros calores de la primavera. Lentejas, mondongo, papas, garbanzos, arvejas, embutidos y toda clase de mezcla calórica que nos devuelva el alma al cuerpo, son las protagonistas de esta estación. 

 

Las preparaciones de los platos de cuchara suelen incluir especias y condimentos que ayudan a subir las temperaturas, por lo que el maridaje muchas veces no es tan sencillo. Acompañar con un vino un plato de cuchara puede aportar armonía, intensificación o incluso una pausa refrescante al paladar, entre bocado y bocado. 

Es por eso que la paleta que se despliega entre vinos y guisos es muy amplia. Conviene tener en cuenta algunos detalles a la hora de elegir un vino que se lleve bien con estos contundentes platos:

 

  • El vino tinto de guarda:  Recordemos que aquí se puede aplicar la famosa regla del “menos es más” . Es decir, no porque un plato sea fuerte y condimentado necesita de la compañía de un vino de alta complejidad. Algunas veces la combinación será buena, muchas otras el calor de estómago puede resultar insoportable, y esto solo hará que reforzar la sensación de pesadez tras comer un guiso.

 

  • Tintos de término medio: Un buen vino tinto, de intensidad intermedia y con algún toque de roble, podrá adaptarse con mayor facilidad a un plato de cuchara, siempre y cuando no prevalezcan en él los sabores dulces del zapallo o de zanahorias, ya que puede resultar un choque no deseado. Elijamos este tipo de vinos para guisos cuya base esté dada por carnes rojas como cordero o vaca y embutidos.

 

  • Rosados: Aunque se vean algo tímidos para cucharear, los rosados de la nueva era le ponen garra y potencia a la boca. Guisos compuestos con fideos, verduras o pastas, encontrarán a su pareja ideal en estos vinos. Recordá que la temperatura de servicio no debe suponer en un gran contraste con los calores de estos platos.

 

  • Blancos con roble: En este caso, pueden resultar unos comodines ajustables a varias versiones de platos de cucharas. Un Chardonnay elegante que pasó por roble francés y americano tendrá una interesante intensidad y complejidad, y podrá soportar un servicio a temperaturas que se acercan más a las de un tinto en verano (fresco, pero no frío).

 

  • Blancos jóvenes y frescos: Antes de rechazarlos pensá en un guiso picante o un locro norteño. ¿No se te antoja un paréntesis fresco para su paladar? Torrontés, Sauvignon Blanc o Chardonnay, no tratarán de competir con el guiso, sino que nos ofrecerán un cambio para que cada cucharada sea una nueva experiencia.